Decía Agustín Nieto en su libro Una Escuela:

Ha sido norma nuestra dentro de este instituto no tomar nunca una determinación porque así se hizo otra vez, sino porque así lo pensamos en la hora presente, guiados por nuestra propia experiencia, y a la luz de la justicia que queremos nos acompañe siempre… Sólo nos basamos en los procederes anteriores cuando vemos que conservan su eficacia. Cuando vemos que las mismas tradiciones se muestran enmohecidas o perjudiciales, no vacilamos en eliminarlas.

Muchos retos han cambiado como resultado de una sociedad más diversa y global. Lo que ha permanecido intacto es la vocación de educar niños felices y seguros para el cambio y el servicio, líderes capaces de innovar y defender la libertad y la democracia en cualquier circunstancia, honestos y responsables. Asimismo, esta vocación nos llama a formar niños y jóvenes que, a través de su autoconocimiento, la construcción de su individualidad y el fortalecimiento de sus gustos y destrezas particulares, alcanzan un bienestar personal que permea sus relaciones y les permite servir a la comunidad con seguridad y compromiso. El colegio de hoy, como el de hace cien años, busca y establece diversos tipos de conexiones y relaciones con el fin de que nuestros jóvenes logren crear
verdaderos espacios para el diálogo y la construcción de otro tipo de relaciones con el conocimiento y con los otros, vengan de donde vengan. Cada vez es más evidente cómo nuestros estudiantes perciben la diferencia, más que un obstáculo, como una oportunidad de aprendizaje y complementariedad.

Creemos que estos fundamentos centenarios, clásicos en tanto que siguen vigentes, conservan su coherencia y vigor. En tiempos de crisis económica, ambiental y social, de violencias de muy diversa índole y gravedad, la escuela sigue siendo un aporte importante para que estos ciudadanos del futuro aprendan a asumir la incertidumbre con responsabilidad y alegría mediante el trabajo colaborativo y el compromiso constante con su propio mejoramiento. “Aprender a esperar lo inesperado”, decía Heráclito hace 2.500 años. Creemos que estas palabras no son sólo eso, palabras. Únicamente en el lenguaje tiene forma el pasado, y a través de él proyectamos un futuro que esperamos mejor y diferente.

Agustín Nieto Caballero.

Este PEI es el resultado de un amplio ejercicio de discusión y de síntesis, representativo de las distintas voces de la comunidad, y una carta de navegación para nuestro día a día. No es el resultado del trabajo de una sola persona o de un pequeño grupo, sino el producto de varios años de discusiones, aportes de los estudiantes y de los padres de familia, de los directivos, exalumnos y expertos en educación que nos han dado su apoyo para pensar el colegio del futuro. Los profesores, bien a través de sus áreas o de sus secciones, divididos en grupos focales o en los espacios de la Escuela de Maestros, han discutido el documento punto por punto hasta llegar a este documento final que hoy ponemos en sus manos. A todos, nuestro agradecimiento.