Este nuevo PEI tiene como antecedente principal un proyecto que en su momento se llamó Vuelo al Bicentenario (2012). Un espacio que buscó recuperar el diálogo institucional y conformar un equipo de trabajo tan capacitado como diverso. Fue esta la directriz de quien cree, que un colegio centenario es una realización colectiva, y que si se propone durar otros cien años, es porque sabe cómo orquestar distintas voces y sueños.

Profesores de las diferentes áreas y estudiantes, directivos, exalumnos, expertos y padres de familia, se reunieron durante seis meses para pensar el colegio del futuro. Una mesa inicial, llamada “Primeros Cien Años”, discutió intensamente los fundamentos que el colegio no podría abandonar nunca, precisamente en razón de su vigencia. La segunda mesa, denominada “Tendencias Globales y Educación”, estudió los desafíos hacia los que debía apuntar el Gimnasio de cara a los próximos cien años. Desde un principio el propósito ha sido pensar cuál debería ser el papel de una escuela que quiere seguir formando líderes colombianos, pero también ciudadanos del mundo.

Las conclusiones de estas mesas de trabajo se publicaron en un libro que hoy orienta las políticas del colegio. Vuelo al Bicentenario, implicó la necesidad de modernizar nuestro currículo según estos lineamientos, en términos de estructurar el para qué educar con el cómo educar y evaluar, y hacerlo posible tanto fuera como dentro del aula. Fue así como se convocó a un grupo de expertos para concretar mejor esta primera pregunta y se adelantó una campaña de video que hoy se encuentra publicada en todos los desarrollos digitales del colegio, como la Gaceta Docente, el medio virtual de los profesores; la App para dispositivos móviles; y por supuesto, en la página del colegio en Internet. Esta revisión del PEI, el primer paso de nuestra modernización curricular, es también la hoja
de ruta que permitirá evaluar con atención nuestros resultados a partir de un ciclo de calidad y de un proceso muy riguroso de acreditaciones internacionales.

Ninguno de estos cambios podría hacerse sin los maestros. “Lo que el maestro sea, será la escuela”, decía Agustín Nieto Caballero. Estos propósitos sólo son posibles, si contribuimos a dignificar la profesión del docente. Por eso, en 2013 se formalizó en la vida del colegio la Escuela de Maestros. Un sueño postergado de don Agustín, quien hablaba del buen maestro como de un estudiante que nunca deja de aprender. Queremos maestros activos, es decir, que comprendan lo que ocurre con el desarrollo y el aprendizaje de cada uno de sus niños. Maestros integradores, capaces de reunir en su ejercicio lo formativo y lo académico, lo local y lo global, los aportes de las disciplinas. El mismo año, con la coordinación del Área de Psicología, se fundó la Escuela de Padres con el propósito de vincular a las familias en este mismo esfuerzo.